Stefan Gurtner PDF Imprimir Correo

Sin embargo, si uno lee atentamente la página Web, uno se encontrará a menudo con el nombre de Stefan Gurtner. El fundó hace veinte años el proyecto. Aun que no cabe duda que es la "cabeza" del proyecto, es convicción suya que todo el mérito o logro se debe exclusivamente a cada uno de los integrantes del grupo.

Stefan Gurtner, nació el año 1962, escritor (www.stefan-gurtner.de), actor, director de teatro y educador, camina junto al proyecto durante más de 20 años.

En el año 1987 comenzó como voluntario en el comedor popular en la ciudad de La Paz, los niños de la calle a quienes allí atendió, le pidieron que se quedara. Entonces dejó sus planes de estudio, fundó el proyecto Tres Soles y desde entonces lucha incansablemente por los derechos de estos niños y jóvenes. Stefan Gurtner está casado con una boliviana, quien también es muy comprometida y ha acompañado el proyecto desde su inicio. Tiene 2 hijas (1992 u. 1996).

Dice de él mismo:

Pase mi niñez en una estación de esquí en los alpes suizos. Desde temprana edad quería ser escritor, pero después de terminar el colegio comencé un aprendizaje como decorador de interiores, porque el psicólogo encargado de los famosos "tests" vocacionales determinó que tenía ciertas aptitudes "artísticas". Nunca he ejercido esa profesión, porque no tenía ganas de discutir con mujeres millonarias si eran las cortinas rosadas o azules que hacían juego con sus pilares dorados. Después de concluir esa fase, trabajé de grumete, jardinero y empleado de hotel, además era voluntario de Amnistía Internacional. Durante los años 1984/85 hice un largo viaje por Sudamérica, donde comencé a escribir las "Aventuras del soldado Cara de Leche", una novela histórica que describe la conquista del imperio de los incas por parte de los españoles. Durante esa experiencia me di cuenta que tenía quedarme más tiempo en Sudamérica, para poder conocer y entender mejor a la gente vive aquí. Fue el motivo porque en el año 1987 vine a La Paz, sede de gobierno de Bolivia, a un proyecto social de los jesuitas, para quedarme un año de voluntario. Después quería volver a Suiza para estudiar literatura.

Pero como hoy se sabe, las cosas fueron de un modo muy diferente - en hora buena para estos niños y jóvenes que no tenían esperanza ni perspectivas de futuro.